Camilo José de Cela

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27 enero 2011

Camilo José de Cela



por Ana Alejandre

Camilo José Cela Trulock , nació en la parroquia gallega de Iria Flavia, término municipal de Padrón (La Coruña) el 11 de mayo de 1916. Hijo de padre español y madre inglesa. Su nombre completo era Camilo José Manuel Juan Ramón Francisco de Jerónimo Cela Trulock.

Su infancia transcurrió en el lugar de nacimiento y afirma que en aquellos años fue inmensamente feliz, por lo que cuando le preguntaban qué quería ser de mayor él se ponía a llorar porque no quería ser nada, ni siquiera quería ser mayor.

Se trasladó a Madrid en compañía de su familia en 1925, porque su padre había sido destinado allí. Durante el bachillerato padeció tuberculosis, por lo que tuvo que ser internado durante dos años en el sanatorio de tuberculosos de Guadarrama. Allí fue cuando Cela, por el reposo al que se vio obligado, se dedicó a leer con fruición, dando rienda a su voracidad lectora.

En 1934 comienza sus estudios de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, aunque abandonó pronto dichos estudios para asistir como oyente a la Facultad de Filosofía y Letras en la que daba clases de literatura contemporánea el famoso poeta Pedro Salinas. Cela le muestra al profesor e insigne poeta sus primeros poemas que le deparar muchos elogios por parte de Salinas, quien le da innumerables consejos y estímulos para que continúe con su vocación literaria que fue un claro empuje para que el joven escritor se decidiera por la literatura como eje central de su vida.

En dicha facultad traba amistad con personajes como Alonso Zamora Vicente, la gran humanista y filósofa María Zambrano y al poeta levantino Miguel Hernández. Es a través de ellos como entra en contacto con el círculo intelectual del Madrid anterior a la Guerra Civil, en la que Cela intervino en el bando nacional. Durante la dura época de la guerra escribió su primera obra titulada Pisando la dudosa luz del día. A consecuencia de heridas recibidas en plena guerra tuvo que ser hospitalizado por segunda vez en su vida.

Posteriormente, en 1940, comienza los estudios de Derecho y también, en este mismo año, comienza a publicar. En 1942 aparece La familia de Pascual Duarte que constituyó un sonado éxito, a pesar de que la dureza extrema del tema que sirve de base a esta genial novela le provoca muchos problemas con la Iglesia y con la sociedad pacata de la época. Por ello, se prohíbe la segunda edición de la obra, por lo que termina siendo publicada en Buenos Aires.

Cela abandona los estudios de Derecho para convertirse en profesional de la literatura, consiguiendo el éxito rotundo y el prestigio que lo convierten en uno de los más importantes escritores españoles del siglo XX y principios del XXI.

Posteriormente, a principios de los cuarenta, contrae matrimonio con María del Rosario Conde Picavea y comienza a escribir su novela La colmena, una de sus obras más emblemáticas que es prohibida en años posteriores al ser publicada en Buenos Aires, en 1951. Además en esos años realiza dos exposiciones de pinturas suyas y publica Viaje a la Alcarria y el Cancionero de La Alcarria. Después, en 1956 aparece la revista Los papeles de San Armadans desde Mallorca, isla en la que se ha instalado y en la que vivirá durante un largo período de su vida. En ese año fue elegido para ocupar el sillón Q de la Real Academia Española y en la que ingresa leyendo un discurso que trata sobre el pinto Solana.Después de la muerte de Franco y debido a la llegada de la democracia, Cela comienza a tener un papel preponderante en la vida pública española, pero por motivos extraliterarios. Desde 1977 a 1979 fue designado por el Rey para ocupar un escaño en el Senado de las primeras Cortes democráticas y en su cargo de senador participó en la revisión del texto constitucional que había sido propuesto por el Congreso.

A pesar de su actividad como senador, Cela siguió publicando incansablemente y como había hecho a lo largo de toda su carrera literaria. De esta etapa son sus novelas Mazurca para dos muertos y Cristo versus Arizona.

En las dos últimas décadas de su vida obtuvo de forma continuada diversos homenajes, premios y reconocimientos de las instituciones académicas o públicas; pero eso no fue óbice para conseguir también innumerables críticas y originar polémicas por su peculiar y genial estilo como escritor y su personalidad inimitable.

Los premios más importantes de esa época son el Príncipe de Asturias (1987), el Nobel de Literatura (1989) y el Miguel de Cervantes (1995).

El 1991 contrajo un segundo matrimonio con Marina Castaño. En 1996, el Rey don Juan Carlos I le concedió el título de Marqués de Iria Flavia y el lema que Cela adoptó para el escudo de marquesado fue El que resiste, gana.

Falleció en Madrid el 17 de enero de 2002 y, según su segunda esposa, murió de forma plácida y sin darse cuenta.

Con la frase elegida por Cela para su escudo nobiliario , queda patente el talento genial de este escritor y su talante en el que brilla la voluntad firme e inquebrantable de seguir su vocación literaria hasta las últimas consecuencias, a pesar de los obstáculos, los enemigos que no le faltaron nunca, y la incapacidad de algunos para reconocer que Cela era y sigue siendo, porque su obra ha quedado como una joya del patrimonio literario y cultural español, uno de los más grandes escritores españoles de todos los tiempos.

Obra de Cela, Premios y enlaces

BIBLIOGRAFÍA


Poesía

Pisando la dudosa luz del día (1936; 1.ª ed. 1945)
El monasterio y las palabras (1945)
Cancionero de la Alcarria (1948)
Tres poemas galegos (1957)
Reloj de arena, reloj de sol, reloj de sangre (1989)
Poesía completa (1996)


Romances de ciego

La verdadera historia de Gumersinda Cosculluela, moza
que prefirió la muerte a la deshonra
(1959)
Encarnación Toledano o la perdición de los hombres (1959)
Viaje a U.S.A. (1965)


Novela

La familia de Pascual Duarte (1942)
Pabellón de reposo (1943)
Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944)
La colmena (1951)
Mrs. Caldwell habla con su hijo (1953)
La catira (1955)
Tobogán de hambrientos (1962)
San Camilo 1936 (1969)
Oficio de tinieblas 5 (1973)
Mazurca para dos muertos (1983)
Cristo versus Arizona (1988)
El asesinato del perdedor (1994)
La cruz de San Andrés (1994)
Madera de boj (1999)

Novela corta

Timoteo el incomprendido (1952)
Santa Balbina 37, gas en cada piso (1952)
Café de artistas (1953)
El molino de viento (1956)
La familia del héroe (1965)
El ciudadano Iscariote Reclús (1965)


Cuentos, fábulas, apuntes y divertimentos

Esas nubes que pasan (1945)
El bonito crimen del carabinero (1947)
El gallego y su cuadrilla (1949)
Nuevo retablo de don Cristobita (1957)
Los viejos amigos (1960)
Gavilla de fábulas sin amor (1962)
El solitario y los sueños de Quesada (1963)
Toreo de salón (1963)
Once cuentos de fútbol (1963)
Izas, rabizas y colipoterras (1964)
Nuevas escenas matritenses (7 series, 1965-1966)
Rol de cornudos (1976)
Las orejas del niño Raúl (1985)
Vocación de repartidor (1985)
La bandada de palomas (1987)
Los Caprichos de Francisco de Goya y Lucientes (1989)
El hombre y el mar (1990)
Cachondeos, escarceos y otros meneos (1991)
La sima de las penúltimas inocencias (1993)
La dama pájara (1994)
Historias familiares (1999)

Memorias

La rosa (1959)
Memorias, entendimientos y voluntades (1993)

Viajes

Viaje a la Alcarria (1948)
Ávila (1952)
Del Miño al Bidasoa (1952)
Judíos, moros y cristianos (1956)
Primer viaje andaluz (1959)
Páginas de geografía errabunda (1965)
Viaje al Pirineo de Lérida (1965)
Madrid (1966)
Barcelona (1970)
Nuevo viaje a la Alcarria (1986)
Galicia (1990)


Artículos

Mesa revuelta (1945)
Cajón de sastre (1957)
La rueda de los ocios (1957)
Cuatro figuras del 98 (1961)
Garito de hospicianos (1963)
Las compañías convenientes (1963)
Al servicio de algo (1969)
La bola del mundo (1972)
Los sueños vanos, los ángeles curiosos (1979)
Los vasos comunicantes (1981)
Vuelta de hoja (1981)
El juego de los tres madroños (1983)
El asno de Buridán (1986)
Desde el palomar de Hita (1991)
El camaleón soltero (1992)
El huevo del juicio (1993)
A bote pronto (1994)
El color de la mañana (1996)

Teatro

María Sabina (1967)
Homenaje a El Bosco I. El carro del heno o el inventor de la guillotina (1969)
Homenaje a El Bosco II. La extracción de la piedra de la locura o la invención del garrote (1999)


Lexicografía y otros saberes

Diccionario secreto (t.I, 1968; t.II-1971)
Enciclopedia del erotismo (1976)
Diccionario geográfico popular de España (1998)


Adaptaciones, traducciones, versiones

Poema del Cid, Cantar I (1957-1959)
Libro de guisados, manjares y potajes, de maese Ruperto de Nola (1969)
La resistible ascensión de Arturo Ui, de Bertolt Brecht (1975)
La Celestina (1979)
El Quijote (1981)


ENLACES


http://www.aache.com/cela/index.htm

http://www.nobel.se/literature/laureates/1989/cela-lecture.html

http://www.terra.es/cultura/premiocervantes/premiados/premiado95.htm

http://www.abc.es/cultural/dossier/dossier52/fijas/index.asp

http://deportes.ole.com/gastronomia/articulo/html/gas12858.htm

http://www.abc.es/especiales/index.asp?tid=7&hid=2077&cid=2077

http://www.operamundi.com.mx/2000/dic/011/cela.htm

http://www.fundacioncela.com/

http://www.hispanobel.com/

http://www.elmundo.es/especiales/2002/01/cultura/cela/
http://www.epdlp.com/cela.html

http://www.mcu.es/lab/libro/premios/biografias/cela.htm

http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/cjcela.html

La colmena, de Camilo José de Cela


La colmena

Camilo José de Cela
Alianza Editorial, 
Madrid, 1998.

Esta novela, una de las más emblemáticas de Camilo José de Cela, se sitúa en un café madrileño de la década de los cuarenta, y a través de sus personajes vamos conociendo las penurias de la época, recién terminada la Guerra Civil, además de sus propios problemas personales y, como telón de fondo de todo ello, se van reflejando las costumbres de la España de la posguerra.
Se puede vislumbrar en esta novela la estructura de otra obra célebre del siglo XX como es la de Mahattan Transfer, del escritor norteamericano John Dos Passos, en cuanto a que las diversas historias que se encuentran en esta novela americana van entretejiendo la trama narrativa, ofreciendo un claro mosaico de la vida de una comunidad que, como sucede en La Colmena, es la auténtica protagonista de la obra. Ello se pone de manifiesto en la intencionalidad de Cela que titula a la obra como una colmena en la que viven, conviven y malviven toda clase de personajes, algunos con toques intelectuales y otros patéticos, tristes, sin faltar la nota autoritaria que representa la dueña del café, doña Rosa, que conforman una galería de personajes con vida propia, pero que también son prototipos de una época y de una sociedad maltrecha por la guerra que había asolado al país y a las propias vidas de los ciudadanos.
Se puede afirmar, por ello, que La Colmena es una novela coral ya que está compuesta por las historias de muchas decenas de personajes, aunque siempre hay protagonistas y personajes secundarios, como sucede en obras de esta misma característica y, por ello, se puede hacer difícil la lectura por el entrecruzamiento de historias, vidas y situaciones, y por la mayor o menor importancia o interés que pueda despertar al lector todas ellas. Como toda novela coral hay pasajes mejor conseguidos que otros, ya que es imposible que una novela de esas características mantenga el mismo ritmo narrativo a lo largo de todas sus páginas.
Hay pasajes en las que el lector se queda con la incógnita de cuáles son las razones o motivos de ciertas situaciones que atraviesan algunos de los protagonistas, como puede ser la persecución policial que sufre el periodista o escritor Martin Marco y puede ser un recurso estilística del autor con el que brinda al lector la posibilidad de que piense o deduzca si es un problema político o, simplemente, delictivo. Con ese dejar a la imaginación del lector las múltiples posibilidades de las situaciones, Cela parece inaugurar la novela abierta, es decir, aquella en la que el escritor sugiere ciertas evidencias, pero dejando al lector que trate de construir un puzle con las piezas en forma de datos o indicios que el escritor apunta. Esta indefinición, que no se sabe si es voluntariamente buscada o sobrevenida en la escritura de Cela, se repite en otros personajes, como si Cela quisiera jugar con el misterio y empujara al lector a buscar las coordenadas que le expliquen el porqué de tantas incógnitas y de situaciones no definidas , lo que puede hacer la lectura de esta obra muy sugerente para cierto tipo de lector que no quiere que le den todo hecho y sí prefiere una cierta participación en la historia que lee y que en su imaginación recrea, lo que es otra forma de crear.

Por otra parte, la prosa es muy clara, sobria y ajustada en sus expresiones, estilo muy propio de Cela que quiere huir de todas las florituras y busca la sencillez de la expresión, lo que le da una mayor contundencia y efectividad. No hay que negar que Cela, que fue el creador del estilo llamado “tremendismo”, es también un escritor de una prosa prodigiosa en su concreción, sencillez y dominio del lenguaje. Por ello, aunque describa las situaciones más atroces en su crudeza, utiliza un lenguaje claro en la exposición de las taras físicas, morales o psíquicas, pero sin regodearse en ello, ni caer en la brutalidad de la forma, sino sólo en el fondo. Aunque hay alusiones, y muchas, al sexo, Cela nunca cae en la vulgaridad, en lo zafio, y las alusiones a situaciones sexuales siempre están veladas por una cierta cautela y nunca de forma explícita. Esto se podría explicar por la censura que no permitía alusiones directas a los temas sexuales, políticos, sociales, etc.

La colmena, pues, es una novela que refleja a la perfección la España triste, pobre y desolada después de la Guerra Civil, en la que aparecen reflejadas las mil y unas maneras de salir de la miseria que tenían al alcance los protagonistas de la novela y del mundo real como era el estraperlo, los trapicheos y la búsqueda de la propia supervivencia de todos los modos y maneras aunque no fueran demasiado legales ,y por ello, fue prohibida en España por la censura ya que la calificaban de pornográfica, inmoral, brutal y otras descalificaciones que demostraban que la novela reflejaba una realidad auténtica y no falseada que molestaba a las altas instancias del poder.

Esta novela ofrece muchos diálogos, muchos de ellos muy naturales, espontáneos, pero por eso mismo, pueden sonar al lector algunos de estos diálogos como un tanto arcaizantes en algunas de sus expresiones, por lo que no se debe olvidar que Cela es un clásico del siglo XX que se expresa en un castellano que tiene las resonancias de los escritores de la generación de 98, a la que algunos críticos lo han querido asimilar, a pesar de la diferencia de edad y estilo, y que el propio escritor ha rehusado. En su estilo se advierte, además, que, aunque ofrece muchas descripciones, son siempre muy concisas, con el propósito de configurar el escenario en el que se desarrollan las diversas situaciones, pero no convierten a éste en un protagonista más de la obra como sucede con las novelas de un realismo descriptivo del que Cela se aparta.

La colmena es una gran novela de un escritor que encontró, en la época en la que fue escrita, gran cantidad de cortapisas en forma de censura y condicionamiento político para dar rienda suelta a su innegable talento creador que se pone de manifiesto, a pesar de ello, en esta novela que es muy significativa en el conjunto de su obra y que constituye la expresión genuina del gran escritor que fue Camilo José de Cela.



Anécdotas y citas de Camilo José de Cela


Camilo José de Cela

Era de todos conocido el carácter de este gran escritor español en el que destacaban las respuestas ingeniosas y aceradas. A continuación se exponen varias anécdotas de este insigne autor de las letras españolas que ilustran sobradamente su talante, así como algunas de sus innumerables citas:

Anécdotas:
En su etapa de senador de designación real, le sucedió que se quedó dormido en una de las sesiones de la Cámara Alta y fue reprendido por el Presidente:
-Sr. Cela, está usted dormido.
A lo que el aludido respondió rápidamente:
-No, señor, no estoy dormido; sólo estoy durmiendo.
-¿Acaso no es lo mismo? –le respondió el Presidente.
-¡Claro que no es lo mismo!, porque no es igual estar dormido que estar durmiendo, como tampoco es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.
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Una vez que estaba en la tertulia del famoso Café Gijón, a la que era asiduo, se le acercó un cliente que le dijo:
-Mire usted, señor Cela, acabo de apostarme mil duros a que soy capaz de tirarle de la barba. Ayúdeme a ganarlos, por favor.
Cela, dando una última calada a su cigarrillo y sin perder la compostura, le respondió impertérrito:
- Mire usted, joven, le voy a decir lo que pierde y lo que gana con su apuesta: pierde usted los mil duros y se gana una patada en los cojones..
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En uno de sus muchos viajes a Galicia, su tierra natal, fue invitado a ser entrevistado en la televisión gallega. Cela acudió a la cita de muy buen humor, pero tuvo la mala fortuna de encontrarse ante un entrevistador poco avispado que le preguntó: 
-Dígame, señor Cela,¿ se considera usted un escritor gallego?
Cela que ya estaba acostumbrado a estas preguntas tontas y queriendo no dejar defraudado al público que esperaba una respuesta rápida y contundente de él, respondió:
-¡Hombre, usted verá! Soy escritor y soy gallego, por lo que debo de ser un escritor gallego, salvo que sea un maricón chino, usted verá…

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En relación con la fama que tenía Cela de mostrar siempre un gesto adusto y poco dado a las sonrisas, explicó en una de las muchas entrevistas que concedió:
-No me he dejado entrevistar nunca con una sonrisa, porque no quería despistar a los historiadores del futuro.


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Cuando le fue concedido el Premio Nobel de Literatura, en la rueda de prensa celebrada al efecto, un periodista le preguntó:
-Sr. Cela, ¿le ha sorprendido que le concedieran el Premio Nobel de Literatura?
-¡Muchísimo!, sobre todo porque me esperaba el Premio Nobel de Física –respondió Cela, desabrido.


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En una reunión de la alta sociedad a la que asistía Cela, a pesar de su desagrado por ese tipo de actos sociales, tuvo que soportar a su lado a una encopetada señora que le hacía muchos comentarios cursis y vacuos que terminaron por agotar la paciencia de Cela ante tanto bobería ramplona, trufada de falso esnobismo. Harto de tanta tontería, soltó una de esas flatulencias que son propias de vientres tan abultados como los que lucía C.J. Cela. La señora, espantada ante aquel sonido horripilante, se quedó en silencio, lo que aprovechó Cela para acercarse a ella y, sin perder la compostura, le dijo en tono de complicidad susurrante:
- No se preocupe, señora. Diremos que he sido yo.

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Citas de C.J. de Cela:
  • “En España, el que resiste, gana”.
  • “El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas”.
  • “Hay que hacer las cosas que uno cree que debe hacer, y si a alguien no le gusta, pues mira…”.
  • “Hay mucha gente que no es auténtica y que no hace esfuerzo alguno por serlo. Esto es, que hace un arma de su propia falsedad. Esto es malo para todos. Ahora, en el pecado llevan la penitencia, porque peor que para nadie es para ellos mismos”.
  • “En absoluto busco la brillantez del estilo. Lo primero que hace falta es tener un estilo personal”.
  • “Para mí, lo más importante, es la fidelidad de mis colaboradores, no te quepa duda ninguna, la valora y la tengo siempre en cuenta”.
  • “Soy un sentimental que recibió una educación antisentimental”.
  • “No dudes que la realidad supera a la ficción, sobre esto no hay duda ninguna”.
  • “Un libro, hasta que no se publica, no sabes lo que has hecho. Ni siquiera sabes lo que es”.
  • “El autor habrá de jugar a la permanencia, aunque por encima de él están sus personajes que acaban sobreviviendo al autor”.
  • “Yo no creo en la improvisación, ni en la espontaneidad, ni en las dotes naturales”
  • “El riesgo es representar el papel que no nos corresponde”.
  • “Yo no creo que el desnudo sea ruborizante, ni siquiera ruboroso”.
  • “Los premios (literarios) comerciales son como la prostitución. Sólo se salvan los no comerciales como el Cervantes”.
  • “España es excesiva: ¡O te joden o te suben a los altares!”
  • “España me parece un país pasmoso, difícil, paradójico, confuso, pero quizás todo esto le añada mayor encanto!”
  • “Porque en España las izquierdas son de derechas y las derechas son iconoclastas”.
  • “Entre la inteligencia y la bondad, prefiero la inteligencia, sin duda…”
  • “Me decía un cura gallego amigo mío, muy sensato: ’Mira Camiliño Josesiño, eso de que tenemos que ir dejando los vicio, que dicen mis colegas, no es verdad, no hagas caso.¡Ya son los vicios los que nos van dejando a nosotros!’ Tenía razón”.
  • "¡Para qué vas a dar consejos! Te conviertes en una especie de abuelo Cebolleta contando sus batallitas”.
  • “Yo fui uno de los cuatro españoles que tuvimos el triste privilegio de bajar el cadáver de Baroja cuando murió, en la calle Ruíz de Alarcón, detrás del Rtiz, en Madrid”.
  • “Cada vez es uno más el tópico de sí mismo. Baroja se murió siendo el tópico de Baroja; Azorín se murió siendo el tópico de Azorín y Valle-Inclán se murió siendo el tópico de Valle-Inclán”.